Guerra de los precios: aumentos sin ley y usura en supermercados

Economía 07 de febrero de 2020 Por Asser Noticias
Se sabe que en unos 15 mil comercios, gran parte cadenas de supermercados dedicados a la usura sin control de los formadores de precios, los aumentos en productos de primera necesidad, en lo que va del año, rondan casi el 30 por ciento. A los empresarios que realizan ese ataque sin pausas a la sociedad, no les interesa ni el gobierno ni el Estado de Derecho.
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No presentan los precios cuidados que da el gobierno y utilizan nuevas tácticas para encubrir los aumentos: en muchas góndolas dejan de poner precios como corresponde para que la gente que está apurada, compre sin observar precios. De hecho, han instalado una práctica: el cobro de intereses en tiempo real sobre pago al contado. Así, el cliente no compra productos sino aumentos.

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El aumento desmedido hace de hecho que el interés generado por el mismo opere como un interés sobre pago contado en tiempo real. Los economistas del sistema, que cacarean en los medios, jamás hacen observar este despojo. De ese modo, el sistema de Precios Cuidados que rige en Coto, Cencosud (Jumbo, Disco y Vea), La Anónima y Carrefour, de la ASU (Asociación Supermercados Argentinos) opera sin ley ni normas que valgan y no se los ve. Hay que sumar ahí a los chinos que también aumentan sin pausa aunque en otra escala.

El saqueo no perdona

De ese modo, el núcleo de usura de los grandes formadores de precios no cesa
Golpeó duro en los últimos meses del período Macri-Socma y endurece su actitud como si se tratara de un gobierno en las sombras. La inflación de enero se estima que rondará el 4 por ciento mientras que los economistas del régimen estiman que los precios en alimentos, higiene y limpieza, subieron un 2,6 por ciento respecto de enero. Esta cifra, en realidad, es para entretener tontos porque no dice absolutamente nada respecto del 30 por ciento real que se aplicó, ilegalmente, en un sistema en el que pocos saben qué significa la ley o dónde está. El juego de ofertas que realizan los supermercados es otra falacia del sistema. Lo que hacen es que determinadas empresas y los formadores sumen sobre determinados productos una recaudación importante que, jugada a la ruleta financiera, termina costando a la sociedad el precio reventado por el aumento permanente.

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Hay un segundo tema. Los bancos y los sistemas de pagos financieros. Un comerciante de carnes de San Telmo colocó esta semana un cartel en el que anunciaba que no aceptaba tarjetas. Se le preguntó que ocurría y sintetizó con claridad: “Fui a cobrar 200 mil pesos y me pagaron 140 mil y me cargaron una serie de costos imposibles que me impiden continuar en el sistema”. Qué significa esto: que parte de los super y los comercios pequeños que usan tarjetas tienen que cargar a los costos la usura de lo que cobran los intermediarios del sistema financiero. Y es ahí donde debe actuar el gobierno.

Es imposible que el comprador sea sometido a la usura del comercio, el sistema supermercadista, más la de los proveedores de sistemas financieros, más la de los bancos. El comprador así está bajo una dictadura sostenida en la negación de los derechos que le asisten.

El Indec macrista informó que en noviembre pasado los supermercados vendieron por 26.317 millones de pesos. Dijeron que habían tenido una caída del 2,3 por ciento respecto al año anterior. Se podría constatar que las ganancias fueron superiores porque vendieron mucha menos mercadería más cara para recaudar más. Son ganancias sin freno ni ley. Y se miente en los medios que son manipulados por los formadores de precios.

El jabón líquido de ropa tuvo en estos días un aumento del 21 por ciento, y el yogurt, sumó un 23 por ciento. Coto, por ejemplo, venía vendiendo a 49 pesos la leche uruguaya “Conaprole” larga vida y ahora llevó su precio a 79 pesos. Más de 50 % de aumento de un solo golpe. ¿Por qué no se registra ese aumento usurario sin control ni ley? El titular de la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA) Víctor Palpacelli, dijo frente a la catarata de aumentos: “ya no podemos aguantar más”. En octubre pasado, reveló, la cerveza aumentó un 20 por ciento.

Presión y Tarjeta Alimentaria

En los medios de comunicación, con publicidad agobiante de los supermercados y economistas ad hoc, serviciales, se mantiene el tirar cifras y cifras para confundir

                      

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Se necesita un sistema de controles con centro en los intereses de la ciudadanía y el pueblo, y una producción ampliada desde pymes y empresas nacionales, que comiencen a quebrar el poder de los usureros. La Tarjeta Alimentaria es un recurso útil a la hora de controlar, auditar y generar herramientas legales para acabar con la dictadura de mercado que ejercen los formadores de precios. Algo semejante se precisa para acabar con el festín de los laboratorios y su guerra de precios a la población.

La tecnología es un aliado de la usura. Los sistemas de pago u organización, son parte del saqueo permanente.

“La economía se Uberiza sin que esta invención muestre toda su perversidad, y muchos se aprovechan sin darse cuenta de que se han convertido en cómplices. Las posibilidades de mejores ingresos se reducen para la gran mayoría sin causar ira. Las ganancias de los pocos en la cumbre de la sociedad aumentan a niveles estratosféricos, porque cuentan con medios para sacar provecho de la lógica de las Bolsas de Valores, sin provocar revuelta.

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“Ya nadie se asusta con la apropiación privada y extranjera de todo”, expuso Francisco ‘Chico’ Whitaker, arquitecto, fundador del Foro Social Mundial y Premio Nobel alternativo


La banalización de la tragedia puesta en términos de vida cotidiana, cierra el círculo de la voracidad del capitalismo financiero, que opera así la creación de un sistema de regulación que no tiene ya clientes sino sospechosos y prisioneros de sus necesidades. Los supermercados, como una suerte de campos de concentración, tienen ya guardias de seguridad, cámaras y resguardo electrónico que vigilan la vida humana para obtener sus pertenencias. Es hora de regresar a la ley, al Estado de Derecho pleno, y proceder.

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"La suya es una sociedad de clases, señora, y la suya también, señor, y ténganlo muy en cuenta, si no quieren que su amnesia termine en terapia de choque. También es una sociedad capitalista y accionada por el mercado, uno de cuyos atributos es el ir dando trompicones de una depresión/recesión a otra. Como es una sociedad de clases, reparte los costes de la recesión y los beneficios de la recuperación de forma desigual, aprovechando cualquier ocasión para dotar de mayor firmeza a su columna vertebral: la jerarquía de clases"

Zygmunt Bauman