A. Cavalieri: cronología de una historia repleta de episodios "oscuros de corrupción"

Política 23 de agosto de 2020 Por Asser Noticias
El polémico cacique de Empleados de Comercio cuenta con un frondoso listado de episodios de denuncias por corrupción, incremento exponencial e ilícito de patrimonio, estafas, amenazas, fastuosidades y negociados a costa de los trabajadores. Actualmente, la Faecys, que nuclea a más de dos millones de trabajadores del sector mercantil del país y que forma parte de la cúpula de la CGT nacional, enfrenta complicados escenarios respecto de la incertidumbre generada por la falta de acuerdo en las negociaciones paritarias anuales para su sector y por recientes denuncias vinculadas a las influencias que, sin disimulo, ejercen hombres y figuras de su entorno dentro del Ministerio de Trabajo de la Nación.
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Un poco de Historia

A principios de los 70, una denuncia por estafa en un plan de viviendas llevó a su primera expulsión del Sindicato de Empleados de Comercio. Pero Armando Cavalieri volvió y sin dudas su extenso mandato frente a una de las asociaciones gremiales más populosas del país, le han permitido a él y a su familia hacer millones. La época de la dictadura cívico-militar no fue un escollo, sino un trampolín, a partir del que dio el puntapié inicial para establecer lazos junto al padre del ex ministro de Cambiemos, Jorge Triaca que lo llevarían a posicionarse entre los sindicalistas más acomodados con los sucesivos gobierno de turno.

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La década del ’90 será su zénit. Cavalieri gana la Confederación Argentina de Comercio. El ex presidente Carlos Menem pone como primer ministro de Trabajo a su viejo amigo de andanzas, Jorge Triaca, y Cavalieri se convirtió entonces en un fiel soldado de la política antiobrera del gobierno menemista y de varios de los gobiernos siguientes.

Pero Cavalieri se adelantó al propio menemismo y al delarruismo en las reformas. Antes de la aprobación de las leyes de precarización laboral, ya había realizado acuerdos polémicos con las grandes cámaras del sector. Sueldos bajísimos, multiplicidad de tareas, jornadas interminables, “contratos de aprendizaje”.

Los grandes supermercados se hicieron famosos por las imágenes de su ambición: cajeras de un Coto con pañales porque no las dejaban ir al baño, las 36 cajeras de la cadena WalMart que fueron obligadas desnudarse por un faltante, el repositor de Coto que se suicidó por las humillaciones y el despido, y muchas otras historias truculentas de esa época pesan sobre el curriculum de un líder sindical ya despreocupado por atender los derechos laborales, sindicales y humanos de sus representados frente a las ansias de incrementar su representatividad a costa de negocios paralelos a su función frente al sector.

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Amigos son los amigos

El 23 de octubre de 1991 se realizó en la Nunciatura Apostólica un ágape. Junto a Menem, Domingo Cavallo y María Julia Alsogaray, estaban los recién indultados: Jorge Videla, Emilio Massera y Roberto Viola, con quienes “el Gitano”, como se lo conoce en el ámbito sindical mercantilista, habría tenido largas sobremesas en épocas oscuras de nuestra historia nacional.

Fue entonces cuando Carlos Menem le dio a Cavalieri y su sindicato, la “explotación” de Parque Norte. Por $43 el metro cuadrado y en una concesión por diez años, se quedó con los valiosos terrenos. “El Gitano” no se olvidó de sus amigos, y en un acuerdo con la curia, decidió poner en pie Tierra Santa. Por si fuera poco, aprovechó la oportunidad para determinar, poco después, que el aporte de los trabajadores a su gremio iba a ser “sagrado” y estableció, lejos de los porcentajes normados por Ley, la obligatoriedad del aporte obligatorio del 2% del sueldo de cada trabajador al gremio, permaneciendo ese monto hasta la actualidad y consagrándose como uno de los aportes sindical o “cuota solidaria” más elevados del país.

                                               

Por esos años, la reconocida NOTICIAS descubrió al jefe del sindicato de Empleados de Comercio, Armando Cavalieri, de veraneo en un crucero cinco estrellas en el Caribe. El gremialista, en esa oportunidad, gastó 100.000 dólares en ese viaje, mientras la DGI revisaba las cuentas de su sindicato. "Durante los últimos años, Armando Cavalieri, titular del Sindicato de Empleados de Comercio, logró edificar un inmenso imperio, que incluye fastuosas propiedades, como una estancia y un club de campo, y negocios inmobiliarios y agropecuarios, alejados de su actividad como líder sindical”, dice el texto.

Y continúa: "El gigantesco conglomerado está a nombre de su socio y amigo Roberto Francisco Gómez, asesor del gremio mercantil, y de su hijo, Sebastián Cavalieri. El ‘imperio Cavalieri’, esparcido entre la Capital Federal y las localidades bonaerenses de Lobos y Roque Pérez, incluye una estancia de 5.000 hectáreas, valuada en $ 80 millones; un club de campo de 92 hectáreas cotizado en $ 19 millones, una productora cerealera y un tambo”

                                     

                                       

                    

 También da cuenta de una empresa de emprendimientos sociales y deportivos, inmobiliarias, garajes y empresas de repuestos automotrices. En total, la nota consigna nueve firmas, administradas desde la misma sede porteña, ubicada en la calle Beiró 4385 de la Ciudad de Buenos Aires. “En ese lugar trabaja Sebastián Cavalieri, de 30 años, el hijo menor del líder sindical, quien figura en los papeles como socio de Roberto Gómez, de su esposa Alicia Carbone, y de su hijo, Norberto Gómez. Aunque forma parte del directorio de dos empresas, según el abogado de la familia Cavalieri, ‘Sebastián no tiene nada que ver’ con las firmas, porque ‘es casi analfabeto, es una persona que no tiene luces’”, explicaba el informe de Perfil.   

                                          

“Esa estrella era mi lujo”

Su gran orgullo fue La Estrella, la aseguradora de retiros que puso en pie con la Banca Nazionale del Lavoro, el Trust Bank y el Grupo Juncal. Las empresas comenzaron a aportar un 3,5 % del sueldo para un seguro de retiro complementario. La mitad de ese porcentaje iba a una caja común… que controlaban Cavalieri y sus amigos.

Los conflictos con otras asociación gremiales siempre fueron motivo de publicaciones periodísticas que refelejaron las influencia ejercidas por el “Gitano” y sus amistades, dentro y fuera del sector mercantil; dentro y fuera del gobierno de turno, dentro y fuera de los límites de lo correcto y lo incorrecto

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Cavalieri sigue al frente de un gremio que tiene hoteles y agencias de viaje que los trabajadores casi ni pueden disfrutar, porque trabajan sin descansos en condiciones, muchas veces negreras, y sujetos a los idas y vueltas de sus constantes acuerdos de flexibilización y precarización laboral, suspensiones avaladas, contratos indeterminados de pasantías y de capacitación, etc. Luego de tres décadas de reinado, las estadísticas dicen que 16 de cada cien desocupados fueron empleados de comercio y un 40% de los trabajadores mercantiles sigue estando en negro.

                                         

En el transcurso del gobierno de Cambiemos y con el apoyo del ex ministro Triaca al frente de la cartera de Trabajo y de Mauricio Macri en el ejecutivo, Cavalieri disputó su novena reelección como presidente del sindicato contra Ramón Muerza. Éste último, cercano a Alfredo Coto y delegado del supermercado homónimo, es apodado “el empleado del mes” de la cadena y tuvo su bendición en las elecciones por parte de María Eugenia Vidal y Diego Santilli. En estas elecciones se hizo presente la barra brava de Boca Juniors y el sindicato fue allanado por el fraude de haber encontrado más de 5000 muertos en el padrón electoral. Además Cavalieri había designado como parte de la Junta electoral del sindicato a Juan Manuel Bernasconi, quien formó parte del Batallón 601, un organismo de inteligencia de las fuerzas armadas que operó durante la dictadura. Bernasconi está acusado por el secuestro y desaparición del estudiante Ricardo Emilio Riobó en el año 1977. Además ese mismo año hubo un allanamiento en una sede de OSECAC por la que luego imputaron a Cavalieri por una defraudación de más de $50 millones a la Obra Social.

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Hoy, los detalles del espionaje ilegal al ex vicejefe de Gobierno porteño Diego Santilli por parte de la banda de espías de la AFI y, según se desprende de la causa de espionaje ilegal, está íntimamente relacionada con las maniobras en la interna del sindicato de Comercio. Causa que también involucra de lleno al ex presidente Macri y su apoyo al “Gitano”. En este sentido, los fiscales remarcaron en su dictamen que una serie de conversaciones entre los espías “resultan demostrativas del desarrollo de una operación de inteligencia vinculada a las elecciones a desarrollarse en el seno del Sindicato de Empleados de Comercio. El objetivo de esa operación era dilucidar posibles vínculos con barras bravas de los dos contendientes, Muerza y Cavalieri, con el alegado fin último de beneficiar a Cavalieri. Diego Santilli, habría demostrado apoyo por Muerza, a contramano de los deseos de Mauricio Macri”.

                        

                             

       

2020: cuarentena, paritarias y tráfico de influencias

Al asumir el nuevo gabinete, Armando Cavalieri, quien dirige el gremio desde 1986, pidió un 22% de aumento para la revisión paritaria de éste año, señalando que de esa manera le empardaría a la inflación. Pero la “jugada audaz” no tuvo otro propósito que el de presionar para el nombramiento de Miguel Ángel De Virgilis, hombre de confianza de Cavalieri y ex asesor de la Federación de Empleados de Comercio, como secretario del flamante ministro de trabajo Claudio Moroni. Este no es el único hombre del círculo íntimo de Cavalieri en la cartera de Trabajo. Es bien conocido que el Dr. Alberto Tomassone, asesor letrado de la FAECYS e histórico abogado de Cavalieri, llegó de la mano de Triaca al Ministerio de Trabajo, se incorporó junto a un puñado de especialistas del mundo laboral al Consejo Asesor del Trabajo, creado por Dante Sica y se ha posicionado también hoy, sin escalas, como el asesor de confianza del actual ministro Moroni.

                                   

                               Cavalieri bancó a Moroni y pidió un “acuerdo social” para redefinir el país

Así, áreas fundamentales de la cartera ministerial se encuentran hoy influenciadas por referentes del sector mercantilista, tal es el caso de la Secretaría de Trabajo de la Nación, a cargo de Marcelo Bellotti que compensó en las últimas semanas la homologación de un convenio colectivo “paralelo” al ya existente y que contempla escalas “a la baja” de salarios para el sector de Centros de Contacto. La gestión y acuerdo se había iniciado de la mano del propio Tomassone, por pedido de Cavalieri, durante la gestión macrista y se terminó de concretar con el apoyo del platense Bellotti. De hecho y, aunque se sabe que el propio Ministro Moroni le indicara que no podía ejercer influencia ni facilidades en ninguna gestión relacionada con su jefe sindical o con el sector mercantil, Tomassone contó con el aval de sus pares dentro del ministerio para avanzar con la firma de homologación de un acuerdo que deja en total desventaja salarial a los trabajadores del sector de call centers, resguarda al sector empresarial y direcciona ganancias excepcionales hacia las cajas del sindicato de comercio.

                                     

                                     

Mientras tanto, el sector mercantil no muestra intensiones de abrir discusiones paritarias y sólo ha acordado la suma de un bono no remunerativo, el convenio colectivo vigente del sector liderado por Cavalieri, rige y tiene vigencia desde el año 1975; bajo ese encuadre, sin dudas obsoleto y desactualizado, el sector mercantil cobija hoy, desde trabajadores telefónicos hasta informáticos de Globant y Mercado Libre, aeronáuticos, etc.

Otro ejemplo claro de las influencias ejercidas por el “Gitano” es el caso de la empresa LATAM que, en plena Pandemia y sin tapujos, avanzó en solo un mes en una fuerte reestructuración de sus operaciones. Pese a la prohibición de despidos, se deshizo de más de 1.000 empleados mediante retiros voluntarios, lo que representa un tercio de su plantilla de 3.000 personas, incluyendo contratados. Y, ahora, inició el traspaso de unos 200 empleados administrativos de LAN Argentina a una agencia de turismo para darle soporte a las sociedades del holding. Allí, entra de nuevo en juego Cavalieri y su FAECYS que absorberá a los mismos con contratos a término y por tiempo indeterminado, según aseguran, respetando salarios y antigüedades, pero la novedad es que ya no serán trabajadores aeronáuticos sino empleados de comercio, por lo que perderán buena parte de los beneficios previos.

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Desenmascarar el triángulo desenfrenado e imprudente que se ha logrado entretejer entre los referentes empresarios, el sindicato de empleados de Comercio con Cavalieri a su mando y la representación “encubierta” con las gestiones del abogado-asesor Tomassone, del secretario De Virgilis y otras influencias mercantilistas dentro del Ministerio de Trabajo, será una de las prioridades a resolverse dentro del gobierno nacional los próximos días, ya que las molestias se han filtrado dentro de otros sectores laborales y la falta de consenso por el accionar de éstas determinaciones unilaterales han empezado a difundirse por las oficinas de la cartera de Trabajo de la Nación.

                                         

Armando Cavalieri pide que abran los comercios y advierte que la pandemia "impondrá una reforma laboral"

Las decisiones finales a éstos ejemplos de recursos y acciones judiciales en contra de decisiones ministeriales oficiales, que promete agitar el mapa de las pujas por encuadramientos y anticipa nuevos rounds de judicialización, puede leerse, también, en el marco del pico de tensión entre la FAECYS y el Ejecutivo. Es de público conocimiento que en la Casa de Gobierno recibieron con "malestar y desagrado" las declaraciones de Cavalieri con las que cuestionó la situación económica y, sobre todo, su presión pública para que se reabra la actividad comercial en uno de los sectores más afectados por las medidas de aislamiento. Las últimas críticas del “Gitano” por la continuidad del aislamiento social y sus constantes demandas respecto de las modificaciones en las condiciones de trabajo reclamadas por los empresarios del sector se encuentran hoy más que nunca nítidas y encendidas en el despacho presidencial.

                                                 

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Zygmunt Bauman