Córdoba: La sociedad no tiene confianza en la Policía

Locales 02 de septiembre de 2020 Por Asser Noticias
Esta institución, también de la Policia Caminera, junto a la guardia Penitenciaria de las cárceles. Hace añares vienen cosechando escándalos -excesos - escándalos y más excesos a los derechos de la población libre y a los abusos y castigos de detenidos.
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Los coletazos judiciales y políticos por el crimen del adolescente Valentino Blas Correas por parte de efectivos de la Policía de Córdoba continúan a la orden del día. Tras el descabezamiento a la cúpula de la Dirección General de Seguridad Capital, que por primera vez en la historia quedó en manos de una mujer, la comisaria mayor Liliana Zárate Belletti, las novedades llegaron en la víspera por dos vías paralelas. Por un lado, el fiscal a cargo de la causa, José Mana, dio a conocer un resonante avance en el caso ya que decidió imputar a dos comisarios inspectores y un subcomisario, a la vez que ordenó la detención de otros dos uniformados e imputó a uno más por haber agredido al amigo del joven asesinado, que conducía el auto. De tal modo, ya suman nueve los policías imputados, cinco de los cuales permanecen presos.

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12 uniformados están imputados (la mayoría presos) por tres episodios que, según la investigación judicial, fueron de “gatillo fácil” y ocurrieron en menos de tres meses en la provincia de Córdoba. 

El último golpe judicial fue la ampliación de acusaciones a más jefes por el asesinato de Blas Correas. Los otros casos fueron un hombre fusilado en la nuca en Alta Gracia y otro ultimado y dejado morir en una vivienda de Villa El Libertador, en el sur de la Capital.

 
No es la inseguridad. Tampoco, la violencia urbana. El gran lastre para la Policía es, desde hace mucho, la propia policía: aquellos uniformados que se volvieron más delincuentes que los (otros) delincuentes.

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Leer: Córdoba: Nuevo abuso de la Policía y de la Justicia Penitenciaria   
LOCALES 17 de agosto de 2020Por Asser Noticias
Un interno de la cárcel de Bouwer recibió éste jueves una gran golpiza y sufrió una violación con acceso carnal por parte de un grupo de guardias del servicio penitenciario en una de las celdas de aislamiento. Los hechos fueron ocultados por las autoridades máximas del penal, sus directivos, el servicio médico y los guardias de turno, a fin de encubrir sus responsabilidades. La Fiscalía de turno, no sólo se negó a tomar la denuncia sino que alertó inmediatamente al Director de la cárcel.

                               

A poco de cumplir cinco años como mandamás en la fuerza, Gustavo Vélez rompió su silencio y emitió un comunicado para la prensa. Más tarde, habló con los periodistas.

El mensaje de Vélez se basó en el caso Blas; el asesinato de un pibe de clase media que enrostró a toda una sociedad hasta dónde es capaz de llegar la Policía: matar por la espalda, plantar pruebas y mentir después. Nada nuevo, en realidad. Como ya se dijo, a eso lo saben y bien, desde hace años, un tendal de vecinos de barrios populares.

En su comunicado, además de decir que su compromiso es colaborar con la Justicia (como si no fuera su obligación), el comisario aceptó que “la instalación fraudulenta y delictiva de un arma” es una acción “aberrante que denigra” a la fuerza y “lesiona la honra”. 

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Además de insistir que trabajará para “desterrar” esas conductas, indicó que trabajará para recobrar la “confianza” de la sociedad en la Policía.

 
“Recobrar la confianza”. Eso mismo había dicho en 2013 César Almada cuando asumió como jefe tras el “narcoescándalo”. Luego, vinieron el acuartelamiento y la noche que nos dejaron solos; luego, llegó Julio Suárez, el robo de las armas, las razias callejeras y las amenazas a periodistas; hoy está Vélez, la inseguridad y, otra vez, los excesos. Llevamos siete años con la misma súplica: que la sociedad vuelva a creer en quienes nos cuidan, como si esto se recobrara así como así.

Si algo hemos visto estos años es que los abusos y corrupciones no saben de jerarquías. Los cometen tanto los oficiales (los que estudiaron más para ser policías) como los suboficiales (los que, tras unos meses, salieron a la calle con un arma). Los cometen tanto los subordinados como los jefes.

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El padre del joven Blas Correas dijo que descree de las expresiones vertidas el martes por el jefe de Policía, comisario general Gustavo Vélez, quien pidió disculpas en relación con los disparos policiales que terminaron con la vida del adolescente.

Consultado sobre si cree en lo expresado en el comunicado, Blas Fernando Correas (50) afirmó: "No. Absolutamente no. Para nada".

PARA UN HABITANTE DE CÓRDOBA VER UN UNIFORME DE POLICÍA CAUSA TEMOR E INSEGURIDAD.....!

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"La suya es una sociedad de clases, señora, y la suya también, señor, y ténganlo muy en cuenta, si no quieren que su amnesia termine en terapia de choque. También es una sociedad capitalista y accionada por el mercado, uno de cuyos atributos es el ir dando trompicones de una depresión/recesión a otra. Como es una sociedad de clases, reparte los costes de la recesión y los beneficios de la recuperación de forma desigual, aprovechando cualquier ocasión para dotar de mayor firmeza a su columna vertebral: la jerarquía de clases"

Zygmunt Bauman