El fútbol argentino: un gran negocio para pocos

Política 02 de julio de 2018 Por
Ahora que el Mundial se terminó para la selección argentina, es momento de hacer foco en los negocios que se esconden detrás de la mayor de las pasiones de nuestro país.
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Ahora que el Mundial se terminó para la selección argentina, es momento de hacer foco en los negocios que se esconden detrás de la mayor de las pasiones de nuestro país, porque lo cierto es que el fútbol mueve millones tanto en lo deportivo como en la mediatización de sus contenidos, pero ese negocio durante el gobierno nacional-popular que se terminara en 2015 fue interrumpido por la aparición del Fútbol Para Todos, un sueño para los trabajadores que hoy ya no existe.

Para entender cómo es que el gobierno de Mauricio Macri logró eliminar un programa que nos brindaba acceso gratuito y de calidad a todos los argentinos, es fundamental hacer hincapié en el rol de Daniel Angelici, actual presidente de Boca y amigo personal del presidente de la Nación, porque es gracias a él que el Chiqui Tapia, presidente de la AFA desde 2017 y antes vicepresidente de la institución, está hoy plegado a cumplir con las políticas que el gobierno neoliberal exige para atender los negociados que tiene con sus amigos y las corporaciones que lo llevaron al poder en 2015.

Los amigos del dinero

Con la llegada del neoliberalismo al gobierno, todos los logros obtenidos por los 12 años del kirchnerismo fueron siendo borrados uno por uno con cierto orden de prioridades, determinadas éstas por el dinero que los privados perdían en cada derecho ganado por el pueblo. En este sentido, lo que los medios de difusión dejaron de ganar por el Fútbol Para Todos era algo que debían recuperar rápidamente y por ese motivo, los acuerdos logrados por los amigos de Macri dentro de la AFA fueron clave para volver a darle el negocio a Fox y Turner, por un lado, y a TyC Sports y Cablevisión, por el otro. Es decir, los norteamericanos volvían a ser los dueños del fútbol argentino y Magneto volvía a formar parte del negocio con la producción integral de los contenidos y la difusión mediante su empresa de cable.

Esto es parte de lo que el General Perón quiso evitar cuando creó Telenoticiosa Americana, hoy Agencia Nacional de Noticias Télam, para terminar con el monopolio de la información que detentaban las empresas norteamericanas United Press International y Associated Press. Y en este mismo camino de destrucción de los logros peronistas, el gobierno de Mauricio Macri se está encargando de desmantelar tanto a Télam como a todos los medios de comunicación que forman parte del Estado y hablan en nombre del pueblo argentino.

Entonces, para que el retorno del negocio del fútbol a manos privadas fuera posible, Angelici tuvo que acercarse al Chiqui Tapia con quien mantenía diferencias en lo dirigencial, pero a quien supo ver como la clave para convencer a los dirigentes de los clubes de ascenso para que accedieran a la renuncia del contrato que tenían por el FPT hasta el año 2019. Pero también fue clave la participación de Marcelo Tinelli, presidente en su momento de San Lorenzo y vicepresidente de Selecciones Nacionales en la AFA hasta el momento del cierre de estos acuerdos, ya que Tinelli, gracias a sus contactos, consiguió la aprobación de la Superliga y la privatización del fútbol.

El conductor también convenció a los dirigentes de aceptar los 350 millones de pesos que el Estado pagó para terminar con el contrato que tenían con la AFA hasta el 2019 por el Fútbol Para Todos, menos de un tercio de lo que los clubes pedían. Y mientras Tinelli negociaba estas medidas favorables para Macri, el Grupo Clarín se hacía de la producción de parte del fútbol con TyC Sports y de la distribución por medio de su empresa de televisión por cable, Cablevisión. Pero luego de haber logrado estos acuerdos, el mismo Macri que durante el 2015 hiciera campaña para apoyar la candidatura de Tinelli a la presidencia de la AFA sería quien le soltara la mano y lo dejara a merced de los tejes y manejes de la dirigencia de la institución de la cual luego decidió dejar de formar parte en su cargo directivo. 

Los ganadores de la jugada

A todo esto, lo que quiero que se comprenda es que para que el traspaso de los derechos de televisación y producción de contenidos en torno al fútbol se diera desde el Estado hacia las manos de los privados de ayer y de siempre hubo, necesariamente, una serie de infracciones —por decir lo menos— que atentan contra los intereses y derechos de los trabajadores argentinos todos, porque nos sacaron el acceso gratuito y de calidad al disfrute del deporte de nuestras pasiones y al ocio recreativo que fuera conquista de los primeros años del peronismo. Y todo esto para darle a unos pocos empresarios la posibilidad de generar ingresos inmensos de dinero. 

El deporte más popular de nuestro país es el fútbol, y desde hace varias décadas es el que más dinero mueve en la economía deportiva. Los clubes más grandes llegan a tener más de cien mil socios en su padrón, lo que se traduce en millones de pesos mensuales de cuota societaria. Además, todos los clubes reciben ingresos por sponsoreo de la mano de marcas que deciden figurar en la camiseta, el pantalón, un cartel o redes sociales a cambio de una suma de dinero que va a variar en base la cantidad de seguidores que tenga cada institución.

El ingreso por los derechos de televisación, que tiene su distribución en base a la audiencia y que en Argentina encabezan Boca Juniors, River Plate, y en el segundo escalón aparecen Independiente, San Lorenzo, Racing y Velez Sarfield, forma parte de la caja que ahora volvió a estar en manos de los empresarios que ya no brindan un servicio al pueblo, sino que se lo venden al precio que ellos mismos determinan porque el mercado, al ser un monopolio mediático, lo manejan y definen en la medida de sus pretensiones gananciales. 

Y todo esto ocurre gracias a que Mauricio Macri, con Daniel Angelici como eje principal de la gestión, transformaron al fútbol de deporte y parte de nuestro patrimonio cultural a uno de los negocios más redituables del país, para que Magneto y sus empresarios amigos sigan aumentando sus arcas mientras que nosotros, los trabajadores, cada día que pasa tenemos menos derechos y menos posibilidades de crecimiento por estar viviendo sometidos a un gobierno de ricos, quienes siempre se rigen bajo un solo interés: el de los oligarcas de ayer y de siempre.

Y luego nadie entiende por qué a la selección le va tan mal.

fte.tecla

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"La suya es una sociedad de clases, señora, y la suya también, señor, y ténganlo muy en cuenta, si no quieren que su amnesia termine en terapia de choque. También es una sociedad capitalista y accionada por el mercado, uno de cuyos atributos es el ir dando trompicones de una depresión/recesión a otra. Como es una sociedad de clases, reparte los costes de la recesión y los beneficios de la recuperación de forma desigual, aprovechando cualquier ocasión para dotar de mayor firmeza a su columna vertebral: la jerarquía de clases"

Zygmunt Bauman