Lanata y Fantino, dos casos de periodismo "insultante" y "militante"

Internacionales 19 de julio de 2017 Por
Personales, provocadores, polémicos, militantes a los conductores de Periodismo para todos y de Animales sueltos ya no les basta con el énfasis y pasan al insulto liso y llano. ¿Se acabó el tiempo de los argumentos?

El periodismo, el mejor oficio del mundo según Gabriel García Márquez, va cobrando distintos calificativos a la hora de encarar con pasión la búsqueda de la verdad. Está el "periodismo de investigación" que procura revelar aquello que el poder o las corporaciones prefieren mantener oculto; el "periodismo ciudadano" que prefiere plantarse del lado de la gente para observar desde allí los fenómenos, o el "periodismo militante" que se instaló con fuerza en la última década, por citar algunos.

Pero luego de ver y escuchar en estos días a Jorge Lanata y a Alejandro Fantino, cualquiera que haya prendido la tele estará en condiciones de identificar una nueva categoría o versión profesional: el periodismo "insultante".

Celosos de su trabajo y de sus revelaciones, a la hora de confrontar ideas, ya no les basta con defender sus posturas con énfasis, sino que pasan directamente a la agresión verbal. ¿De verdad pensarán que los argumentos se entienden mejor así?

El conductor de Periodismo Para Todos tiró una bomba en su último programa con la nota de El Polaquito, un nene de 11 años que confió ante las cámaras que se droga, que roba y hasta que mató a alguien porque sí. Conocedor de las reglas del juego, Jorge Lanata eligió graficar con ese testimonio la falta de perspectivas de un sector inmeso de la población, y en esa capacidad ejemplificadora saldó su debate sobre los derechos de protección del niño que al día siguiente otros le reprocharon.

Lanata no podía desconocer que habría reacciones, y una de las más críticas provino del dirigente social Juan Grabois, asesor del Vaticano y líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos, que le reprochó por el "uso" del niño.

"Demuestre lo del delito... y sabe qué Grabois, váyase a la mierda. Adiós", lo despidió, luego de 25 minutos de un diálogo donde levantó la voz, insultó, se burló, apeló señas groseras y perdió la paciencia varias veces.

Otro round verbal se vivió en la pantalla de América el martes a la noche, en un soliloquio de Alejandro Fantino contra el mundo, a raíz de la "apretada" que sufrió un movilero de Animales Sueltos durante la cobertura del conflicto de los empleados de PepsiCo. Molesto, Fantino recordó que el cronista estaba allí haciendo su trabajo.

"Eso es de cobardes. Cagones. Sos un cagón", repitió, en una suerte de invitación al duelo para que los agresores vinieran de a uno al estudio. Ya otras veces, mirando a cámara, hizo alarde de su falta de miedo.

¿Será que agraviar, insultar y golpear la mesa los autconvence de la verdad? ¿Quién es el violento o el matón en este juego de espejos? ¿En qué momento Lanata y Fantino entendieron que el periodismo pasó de ser un oficio noble y valiente, a una cuestión de machos?

Fuente:La Voz

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"La suya es una sociedad de clases, señora, y la suya también, señor, y ténganlo muy en cuenta, si no quieren que su amnesia termine en terapia de choque. También es una sociedad capitalista y accionada por el mercado, uno de cuyos atributos es el ir dando trompicones de una depresión/recesión a otra. Como es una sociedad de clases, reparte los costes de la recesión y los beneficios de la recuperación de forma desigual, aprovechando cualquier ocasión para dotar de mayor firmeza a su columna vertebral: la jerarquía de clases"

Zygmunt Bauman